Rafael Limón

RAFAEL LIMÓN

Rafael Limón, banderillero de Algeciras y que actúa con los matadores David Galván, David Galán y Javier Jiménez, fue protagonista el pasado miércoles 8 de junio de una anécdota que no debe pasar desapercibida.

Ese día, hubo varios (4 o 5) antitaurinos postrados a las puertas del edificio La Escuela de Algeciras, donde se celebraban las Jornadas de Tauromaquia de la ciudad. Su intención, la de siempre: aprovechar un acto taurino, para montar ellos el suyo, «anti» por supuesto. Rafael no dudó en acercarse y ponerse a su lado, pero para defender la tauromaquia. ¡Gran gesto!

Hay que destacar además, que según pudimos apreciar los presentes, la chica llevaba un bolso de piel y el chico tenía a su lado un perro con correa y ello, a pesar del calor que hacía. Una muestra más de la hipocresía que apreciamos en el mundo de los antitaurinos.

Desde aquí, la enhorabuena a Rafael Limón, que de forma pacífica y cartel en mano, defendió la Tauromaquia. ¡Ole tú, Limón!

Finalizadas las XXXI Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras

Lass Jornadas de Tauromaquia Ciudad de Algeciras en su trigésimo primera edición contaron con la exposición de un documental sobre el encierro de Pamplona, un Pregón Taurino (el séptimo), a cargo del joven aficionado Juan Luis Adrada, una jornada en la que intervinieron tres mozos de espadas y finalmente la charla con el matador de toros Alberto López Simón.

En estas jornadas se ha podido conocer de cerca el encierro de Pamplona, de manos de dos corredores Miguel Eguiluz y Vicente Ruiz, que tuvo lugar el 6 de junio.

El martes 7 de junio tuvo lugar el pregón taurino, a cargo de Juan Luis Adrada, que estuvo dividido en tres partes (o tercios), en una primera parte Juan Luis contó sus inicios como novillero, parte emotiva en la que hubo recuerdos para su abuelo, emoción que llegó a embargar el pregonero debiendo interrumpir en alguna ocasión su intervención, en la segunda parte hizo una defensa excelsa de la Tauromaquia pidiendo respeto por parte de todo aquel que estuviese en contra de la Tauromaquia y pidiendo libertad para poder disfrutarla. La última parte del pregón tuvo como broche una intervención de un cuadro flamenco que interpretó el tema «Alfileres de Colores». En esta última parte Juan Luis habló de sus otras aficiones (aparte del mundo del toro), que son el flamenco y la Semana Santa.

La jornada dedicada a los mozos de espada, tuvo lugar el miércoles 8 de junio y estuvo presentada por José Manuel Laza, permitió que algunas de las personas presentes pudiesen conocer más de cerca dicha figura, que a pesar de su importancia, a veces no es reconocida ni conocida. Los tres mozos de espadas: Ramiro Curá (mozo de espadas de Cayetano), Juan Miguel Ojeda (mozo de espadas de El Fandi) y Francisco Iglesias (mozo de espadas de David Galván), hicieron un recorrido por sus trayectorias, pasando por curiosidades de sus matadores y anécdotas vividas.

Ramiró Cura contó que sus inicios fueron con el propio Cayetano, que nunca había tenido formación taurina e incluso desveló algunas curiosidades, como que es daltónico o que en algunas ocasiones los olvidos le han jugado una mala pasada en la plaza. Una tarde en la que Cayetano vestía un terno verde, éste tenía una parte descosida y Ramiro la cosió, no percatándose de que el hilo usado era verde y no rojo.

Juan Miguel Ojeda también contó sus inicios, quiso ser torero y formó parte de una escuela taurina, como él mismo dijo: «El día que repartieron el valor, yo no estaba presente». Por un desafortunado percance de su primo, entonces mozo de espadas de Salvador Vega, que le impidió continuar ejerciendo su profesión, Juan Miguel Ojeda pasó a ser el mozo de espadas de Salvador Vega y posteriormente pasó a formar parte de la cuadrilla de El Fandi. Entre las curiosidades que contó Juan Miguel destacó una anécdota. Salvador Vega toreaba una corrida goyesca en Zaragoza, para lo que se encargó un vestido nuevo. El sastre aseguró que el vestido estaría cuando llegaran a Zaragoza. El matador llegó la noche antes de la corrida a Zaragoza y no había ni rastro del vestido. Morante de la Puebla estaba acartelado junto a Salvador aquella tarde y, habiendo conocido «el percance» ofreció uno de los dos vestidos goyescos que lleva a Salvador. Juan Miguel estuvo toda la noche cosiendo aquel vestido para que a su matador le quedase perfecto. Casualidades de la vida, la mañana de la corrida, llegó el vestido que había encargado Salvador y, éste decidió usar el que le había prestado Morante de la Puebla.

Francisco Iglesias comentó que sus inicios fueron la escuela taurina de San Fernando, donde llegó a prestar sus servicios como mozo de espadas para los chavales de la escuela, hasta que recibió la llamada de David Galván, pidiéndole que le acompañase. Era la primera vez que Francisco ejercía de mozo de espadas de forma profesional y desde entonces acompaña a David Galván. Entre sus anécdotas están que siempre logra que se caiga alguna de las estampas religiosas que el matador tiene en su capilla, o como que siempre al vestir a su matador tienen una conversación ya programada: siempre es la misma y siempre se suceden las mismas preguntas y respuestas.

Los tres coincidieron en que de su profesión no pueden vivir durante todo el año, lo cual les obliga a tener otros trabajos, cuando sus matadores no torean. Dieron a conocer al público que su labor no se limita a facilitar espadas, que parece que es lo que su nombre indica. Son los hombres encargados de vestir a sus matadores, de que sus vestidos y trastos estén perfectos, de coserlos si aparecen dañados o lo resultan como consecuencia de un percance en la plaza, además son los encargados de lavar los vestidos, así como de reservar hoteles y encargarse de los pagos oportunos. La tertulia finalizó con ruegos y preguntas del público a las que los tres protagonistas contestaron amablemente.

Al día siguiente, jueves 8 de junio, llegó López Simón, que venía de haber pasado la mañana paseando por las calles de la Ciudad de Algeciras, dentro de la iniciativa de la empresa Lances de Futuro de dar a conocer y divulgar la Tauromaquia. López Simón conversó tranquilamente con José Manuel Laza. Hizo un repaso a toda su trayectoria, desde sus inicios en la Escuela Taurina de Madrid, sus primeros maestros, su etapa de novillero y su alternativa. Contó que le impresionó sobremanera, llegar a la Plaza de la Maestranza y ver a José María Manzanares padre e hijo en la capilla. José María había cortado 4 orejas en su anterior tarde en el coso maestrante. Contó López Simón que le impresionó la responsabilidad con la que llegaba el joven Manzanares a pesar de ser uno de los toreros de Sevilla.

Recordó Alberto en la crisis que experimentó y que le obligó a estar alejado de los ruedos y de su entorno durante un breve período de tiempo, cuando dejó de disfrutar de su toreo y cómo todo cambió aquella tarde del 2 de mayo en Madrid, donde cortó 2 orejas y resultó herido, no pudiendo disfrutar de su primera Puerta Grande en el coso venteño.

Durante la charla, se intercalaron las preguntas de José Manuel Laza con aquellas que tenía el público, haciendo que la misma fuese distendida. Para finalizar uno de los presentes pidió el micrófono: «Disculpe, no quiero hacerle ninguna pregunta, sólo decirle que me ha gustado su intervención, pues ha hablado usted como torea, despacito.»