Vida y Obra de un Maestro… José Luis Galloso

Esta noche en el Casino de Algeciras, ha tenido lugar un coloquio a cargo de José Luis Galloso. El acto, ha sido moderado por el periodista taurino Bernardo Prado y ha contado con numerosos asistentes.

La intervención de José Luis Galloso, ha sido sencillamente brillante. Ha hecho un recorrido desde sus inicios, cuando toreaba de salón todos los días en la calle (jugando al toro) hasta su retirada, momento en el que pensó que su nivel había bajado y decidió que era el momento oportuno para dejar los ruedos, que no, para dejar de ser torero. «Torero se es siempre».

Galloso, siendo un niño, no había pensado en torear más allá de salón, hasta que un buen día le preguntaron: ¿eres capaz de hacer eso delante de un becerro? Así acabo visitando la ganadería de Osborne, para ponerse delante de una becerra, que dijo recordarle por su pelaje al toro blanco de Osborne que torease Antoñete en Las Ventas.

En el repaso a su trayectoria, Galloso comentó que en el toreo actual faltan apoderados de los de antes, de los que realmente se preocupaban por meter a sus toreros en las ferias y hacerles contratos y, cuando el motivo principal que les movía no era el ganar dinero por encima de todo, cuando el apoderado era la persona de confianza del torero y quien le animaba y ayudaba.

Recordó Galloso esas primeras tardes con las figuras de la época en los patios de cuadrillas, cuando al intentar darle la mano a los maestros con los que alternaba, estos se limitaban a mirarlo de arriba a abajo. «En aquella época había competencia, podíamos ser los mejores amigos, pero en la calle. En la plaza no teníamos amigos. Ahora todos se dan besos y abrazos en los patios de cuadrillas».

«No he conocido a ningún hombre grande que no haya sido humilde». Palabras pronunciadas por Galloso al recordar el motivo de su adiós a los ruedos. «Tuve una buena época, luego bajé y luego volví a estar en mi sitio, bajó el nivel y decidí que era el momento de irme».

A Galloso, que actualmente se encuentra a cargo de la Escuela Taurina «La Gallosina», le preocupa enormemente el futuro de los novilleros. «Una vez debutan con caballos, por edad, no podemos hacernos cargo de ellos en las escuelas, ya no podemos ayudarles. ¿Qué futuro es ese para nos novilleros? ¿Cómo se hacen matadores de toros?» Ahora bien, aclaró: «El día que venga uno que haga cosas a los novillos, las novilladas serán más importantes que las corridas de toros, como sucedió cuando yo fui novillero».

En una sola temporada, toreó 40 novilladas sin picar, cifras impensables en la actualidad. Llegó incluso a ganar 300.000 pesetas en una tarde en el Puerto de Santa María toreando sin caballos, tarde en la que llenó la plaza. Galloso alternó en 75 novilladas con Manzanares, entonces novillero puntero al igual que él. Más de la mitad, fueron novilladas mano a mano entre ambos.

Destacó Galloso en su intervención que uno de los toreros de su época con más amor propio y raza que conoció fue Paquirri, del que cuenta no se dejaba ni ganar al frontón.

Sus ídolos fueron Ordóñez y Camino, contó que de Camino le impresionaban sus chicuelinas, hasta el punto de llegar a imitarlas.

Hablando del miedo, contó Galloso que muchos toreros le tienen miedo a la distancia, ya que no es lo mismo que un toro te dé una cornada arrancando desde lejos, que toreando en cercanías. Destacó que cada toro, tiene su lidia, pero que para él el toreo puro y de verdad «es llevar al toro enganchado de largo».

«La diferencia de los toreros antiguos y los actuales es que antiguamente había más personalidad, se identificaba a los toreros incluso de espaldas».

Estando en Algeciras, no podía faltar la referencia a «Miguelín» del que Galloso opina es uno de los mejores banderilleros que ha visto.

En cuanto a la situación actual que atraviesa el toreo ante los ataques que viene sufriendo, Galloso quiso ser breve diciendo «El toro es una raza especial, única, sin el toreo, desaparecería», «el mundo del toro es respetuoso, a veces demasiado», «las fincas en las que hay toros, no sufren los incendios estivales». Estas alegaciones, las hizo en defensa del toreo, de los aficionados y del toro.

Preguntado por el moderador, Bernardo Prado, sobre si tenía prisa para marchar o podía extender su estancia en el Casino para prolongar su intervención, de manera muy torera espetó: «Las faenas han de ser breves, el que quiera más que venga mañana».

Exquisita intervención de José Luis Galloso y magnífica iniciativa de la Escuela Municipal de Tauromaquia Miguel Mateo Miguelín y la Asociación de Aficionados Prácticos de Algeciras, al organizar estos coloquios en la comarca, que tanto aportan al aficionado.